Cuaderno de Nara - los cines que ya no existen
Apuntes sobre las salas que cerraron, las que se convirtieron en supermercados o gimnasios, y sobre lo raro que resulta llorar un edificio como si fuera una persona.
20 de mayo
Hoy he pasado por delante del local que fue el Cine Rex durante no sé cuántos años y que ahora vende colchones. Han dejado la marquesina, no sé si por pereza o por alguna ordenanza municipal que protege fachadas, y resulta perturbador ver ese armazón de bombillas apagadas anunciando ofertas de somieres. He tenido que pararme un momento en la acera de enfrente. No sé bien de qué tenía que recuperarme.
23 de mayo
Me pregunto por qué duele más la desaparición de un cine concreto que la desaparición del cine como costumbre en general, que es una pérdida mucho más grande y de la que se habla constantemente en artículos, mesas redondas, cifras de taquilla. Creo que es porque un cine concreto guarda una geografía muy precisa de butacas específicas, de una vez que llegamos tarde y tuvimos que sentarnos en primera fila, de una mano que se movió hacia la mía en la fila once un martes cualquiera. El cine como concepto no guarda nada de eso. Un edificio, sí.
27 de mayo
Alguien en una cena me ha dicho, sin mala intención, que estoy siendo sentimental con ladrillos, que un cine es solo una sala oscura con una pantalla y que podría reproducirse la misma experiencia en cualquier local con las medidas adecuadas. Técnicamente tiene razón. No he sabido explicarle que la memoria no funciona por especificaciones técnicas, sino por el olor concreto de una moqueta concreta, y que ese olor no se puede sustituir por otro que cumpla la misma función.
2 de junio
He encontrado, buscando algo completamente distinto, una entrada de cine de hace años guardada dentro de un libro que no había vuelto a abrir. La sala ya no existe; la película, sí, la he vuelto a ver hace poco en una plataforma, en una pantalla mucho más pequeña, sin nadie más en la habitación. Ha sido la misma película y ha sido, con total seguridad, otra experiencia completamente distinta. No sabría decir si peor. Distinta.
5 de junio
Cierro este cuaderno por hoy con una idea que no consigo pulir del todo: quizá lo que lloramos cuando cierra un cine no es el edificio, sino la certeza de que ya no habrá más entradas nuevas guardadas dentro de libros que tardaremos años en volver a abrir. El futuro se hace, sin que nos demos cuenta, un poco más pequeño cada vez que desaparece un lugar donde todavía podían pasarnos cosas que no sabíamos que necesitábamos que nos pasaran.